miércoles, 14 de mayo de 2014

La felicidad.

El tema de la felicidad es de esos tópicos que traen consigo más preguntas que respuestas. Basta ir a una librería y encontrar estantes de libros de autoayuda con títulos que nos invitan a comprarlos para obtener la fórmula de la felicidad eterna.

La felicidad también tiene eso de seductora, al verla en algo o alguien, la queremos para nosotros. Aunque no es del todo acertado intentar tenerla sin pensar que ella es un camino más que una meta. Es un camino constante, con senderos más o menos sinuosos, con ciertas piedras que hay que sortear, con momentos en los que no se quiere caminar y otros en los que estamos con energía suficiente para correr. En ese andar constante, es cuando podemos vivenciar momentos de dicha.

Si lo pensamos de esta forma, como un camino, resulta difícil pensar que haya una fórmula única para ser feliz. Cada uno tiene su modo de caminar, sus tiempos, sus ganas de caminar solo o acompañado, y así hay tantas características como gente puede haber en el mundo.

Sin embargo, aunque pensemos que no hay un modo único para ser feliz, rescato la idea de pensar que la felicidad se construye y que es algo de todos los días. Por más que estemos atravesando un momento difícil, siempre puede haber pequeñeces que nos alegren aunque sea un poco. 

Como dijo el estadista y científico estadounidense Benjamin Franklin: “La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.”


Por ello, propongámonos propiciar o encontrar esas pequeñas cosas cotidianas.


domingo, 20 de abril de 2014

La intuición

La intuición es definida como el conocimiento o la comprensión de algo sin que medie la razón, es decir, sin que meditemos mucho en ello.

Si nos ponemos a recordar, posiblemente hayamos encontrado alguien que nos haya aconsejado decidir sin pensar demasiado y terminar haciendo aquello que nos nace. Esto está ligado con lo que hace a la intuición, con ese hacer a partir una corazonada porque hay algo que nos dice que así será mejor. Lo cual no equivale a actuar instintivamente ya que la intuición siempre conlleva un nivel de cognición en sí misma.

Es probable que alguna vez nos hayamos arrepentido de alguna mala elección que tomamos por no haber hecho aquello que sabíamos que teníamos que hacer desde un primer momento. No siempre seguimos nuestra intuición y es así como a veces terminamos escuchando otra vocecita que nos lleva por mal camino. Esto suele pasar en pacientes con patologías crónicas. Por ejemplo, sabiendo cuáles son los controles que deben realizarse, no los hacen, conociendo de antemano lo que esto puede acarrear.

Imagen obtenida de Internet


La intención de estas preguntas es poder analizar si realmente estamos utilizando nuestro conocimiento interior o si, sabiendo que lo tenemos, lo dejamos de lado y preferimos hacer como si no nos percatáramos de aquello que está. El hecho de no querer ver algo, no va a hacer que eso desaparezca.

Y es que la intuición también se trata de poder conectarse con el interior de uno mismo y llegar a escuchar ese conocimiento inmediato que tenemos. ¿Quién más que nosotros mismos conocemos nuestros cambios corporales? Y si es así, ¿por qué a veces desestimamos las señales que nos envía nuestro cuerpo y seguimos nuestra vida como si nada?

No siempre la razón lo es todo. Al fin y al cabo, como dijo el célebre científico Albert Einstein: “La única cosa realmente valiosa es la intuición”.



Empezamos

Este espacio se inició a partir de artículos de mi autoría que fueron difundidos en la revista y programas de radio de la Asociación Argentina de Esclerodermia y Raynaud y de temáticas que presenté en reuniones de pacientes de dicha asociación. Con el tiempo, se fue planteando la idea de juntar y dar a conocer un poco más lo que iba escribiendo.

Soy psicóloga y desde el año 2009 trabajo con la Asociación Argentina de Esclerodermia y Raynaud, razón por la cual agradezco a su fundadora, Nieves Bustos Cavilla, por haberme permitido ingresar y darme un espacio de formación a nivel profesional, a la Lic. Sonia Eschbacher por su supervisión y consejos de colega, a la presidente de la asociación, Adriana Giangriego, por haberme invitado y alentado a participar de los programas de la radio Manos Azules, a la secretaria Alejandrina Juarez que siempre está dispuesta a tender su mano y, especialmente, a cada una de las pacientes que siempre supieron dejarme una enseñanza.

Imagen obtenida de Internet